Nazanin Armanian

Publico. es

La destrucción de Siria, el miembro del “Eje del mal”, había sido planeada en 2003, una vez que la OTAN hubiese desmantelado Irak, Irán y Libia. El motivo, obviamente, no era acabar con otro de los “regímenes patrocinadores del terrorismo” teniendo en cuenta que Pakistán o Arabia Saudi no estaban en aquella lista de George Bush, que en realidad perseguía otros objetivos:

1. Eliminar a los rivales de Israel, que no “destruir países musulmanes porque era islamófobo” como afirman algunos, ni porque el “extremismo islámico fuese enemigo del occidente” como abogan otros. Que los regímenes de Saddam Husein, Gadafi o Assad hayan sido semilaicos, y que el “Occidente” haya tenido magníficas relaciones con los integristas oscurantistas saudíes, invalidan ambos argumentos

2. Engendrar “El Nuevo Oriente Próximo”, que iría acompañado de grandes “dolores de parto”, según decía Condoleezza Rice. Su diseño exige despedazar los grandes Estados, formando mini protectorados y así garantizar el dominio duradero del imperio sobre la estratégica región con mayor reserva de hidrocarburo del mundo, pugnado por China, Rusia y Europa.

El plan ha sido exitoso: desde 1991 han sido desmembrados Irak (pues su Kurdistán es prácticamente independiente), Yugoslavia, el último país socialista de Europa, también Sudán, el país más grande del África “musulmán” y con importantes bolsas de petróleo, Libia defensora de Palestina, dueña de inmensos campos de petróleo y de bolsas de agua dulce, dividida entre yihadistas socios de la OTAN. Es hora de Siria, como un paso más para hacerse con el verdadero trofeo: Irán, la primera reserva del gas y la tercera del petróleo mundial.

Una desgraciada ubicación

Tras convertir al moribundo Irak en un montón de escombros, George Bush se centró en Irán, siguiendo la doctrina de “Doble contención” (Dual containment), que propone frenar el desarrollo de las naciones de Irán e Irak a beneficio de la supremacía de Israel. Para ello, además de imponerle sanciones económicas y castigos políticos a Irán, tenían que desintegrar el Eje de Resistencia (a Israel), alianza creada por Teherán con tres actores “vecinos” del país judío:  Siria, Hizbolá y Hamas. A cambio de prestarles apoyo financiero, político y militar, Irán contaría con su cooperación en caso de ser atacado por Israel. Por lo que:

1. Para realizar una agresión militar exitosa contra Irán, el equipo de Bush decidió primero desestabilizar Siria; con ello también desactivaría a Hamas y Hizbolá. Así lo confirman los cables del WikiLeaks de 2006 sobre las operaciones encubiertas de la CIA contra Damasco. Este es el principal motivo de la guerra que ha devastado Siria, aprovechando el caldo de cultivo de la crisis económica y social del país. Mientras, Barak Obama cuya prioridad es contener a China, se negó a una guerra bélica contra Irán —pero no a una ciberguerra y a una guerra económica—, y optó por convertir a Siria en una trampa para los rivales de Israel, alargando el conflicto hasta hoy. La crisis de refugiados” sirios en Europa hará de catalizador a la hora de desmantelar el Estado Sirio y poner fin al régimen de Assad.

2. Que EEUU pretenda:

3. Hacerse con el control militar de todo el levante mediterráneo: Siria, después de la caída de Libia de Gadafi, es el único país fuera de la área de la OTAN en la zona.

4. Dominar Eurasia —el “heartland” o “ Área Pivote”— desde Siria.

5. Desmantelar la base militar rusa en el puerto de Tartus. Destruir al ejército sirio, por sus tradicionales y profundos vínculos con Moscú —lo mismo hizo con los ejércitos de Irak y de Libia—.

6. Cortar la ruta siria de la Seda de China.

7. Y ahora presentar “la caída de Assad” como trofeo en la víspera de las elecciones presidenciales de 2016. Los demócratas no pueden permitir que Asad sobreviva a Obama.

8. Arabia Saudi y Qatar necesitan instalar en Irak y Siria regímenes sunnitas aliados para poder trazar el “Gaseoducto Árabe” que debe atravesar aquellos países para llegar al Mediterráneo. Pretenden reemplazar a Rusia en el suministro de gas a Europa, y anular el proyecto de gaseoducto Irán-Irak-Siria-Mediterráneo.

 

Su objetivo de mantener bajos los precios del petróleo es forzar a Rusia e Irán —fuertemente dependientes de la renta de su hidrocarburo—, a que abandonen a Assad.

9. Turquía pretendía recuperar la hegemonía “otomana” y sunnita (versión Hermanos Musulmanes), sobre Siria, su mercado y sus reservas de gas y petróleo. Sin conseguirlo, ahora le urge impedir la creación de una autonomía kurda siria. Para ello planea incluso invadir Siria, a pesar del riesgo de quedarse atrapada en su lodazal.

10. Israel, que sigue bombardeando Siria, ha conseguido sus objetivosde acabar con aquel Estado y dejar a Irán sin su “profundidad estratégica”. En una insólita alianza anti-iraní con Arabia Saudi y Turquía, ha aumentado el cerco del Estado Islámico a Irán, que ya está rodeado por miles de soldados de la OTAN.

11. Rusia, desde Siria, ha querido detener el avance de los yihadistas, con muchos chechenos en sus filas; mantener este gran mercado de armas; salvar su base naval en Tartus –cuyo valor estratégico es la base de Crimea en el Mar Negro-, y evitar el dominio absoluto de EEUU sobre Oriente próximo.

12. Los militares de Irán que se niegan a perder a Assad (y miran con preocupación el aumento de la tensión el Líbano), se han involucrado directamente en la guerra, mientras el gobierno de Hasan Rohani ya habla de Siria sin Assad. Una división, aunque normal, podrá generar una peligrosa fractura política en el seno de la República Islámica.

Con tantos intereses enfrentados, ¿Será posible la paz en Siria?