Cuando la llegada de nuevas flores se cante,

pídeles, amor mío, que escancien vino bastante.

Libérate de huríes, paraísos e infiernos:

todo eso se te entrega, mi vida, en cada instante.


Por mi curvada espalda, el tiempo fluye y pasa.
De todo lo que hago, ya no me importa nada.
Mi alma quiso marcharse. Le pedí: “No te vayas”.
Me contestó que abajo se venía su casa.

Y otro regalo:

“Esta Rueda del Cielo ha de sentir vergüenza
de aquel que por la marcha de los días se apena.
Escucha al arpa y bebe el vino de tu jarra,
antes de que la jarra se estrelle con la piedra”

De mi libro “Robaiyat de Omar Jayyam” (2002) en colaboración con el gran Ricardo Roízo