Nazanin Armanian

Publico.es

 

 

¿Cómo habrían sido unas elecciones parlamentarias en el totalitarismo católico de Franco? ¡Como las de su homólogo islamista en Irán! Fue Mehdi Bazargan, el Primer Ministro de la teocracia Chiita (TCHI), estudiado en Francia (país de la OTAN, que además de mandar bebés con sus cigüeñas al mundo exporta fascistas religiosos por su Air France), quien impidió que el Ayatolá Jomeini, su compañero de viaje, llamara Hokumat-e eslami (“Estado Islámico”, título de su “encíclica”, publicado en 1969) a la nueva criatura nacida del secuestro de la Revolución democrática del 1978  por la Santa Alianza de Jimmy Carter-Jomeini-Valéry Giscard d’Estaing:

“Los iraníes han derrocado a la monarquía porque piden una república“, le recodó Bazargan. “La república es de occidentales y…. comunistas”,

 

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