AFRICOM: against China from Mali

 

Nazanin Armanian

Publico.es

 

Un nuevo demonio con rostro al que perseguir, —Mokhtar Belmokhtar, jefe de Al Qaeda del Magreb Islámico— oculto en un territorio estratégico a conquistar, Mali. ¡Demasiado parecido a la fábula de “Bin Laden en Afganistán”!

Curiosamente, este “peligrosísimo” grupo nunca había atentado contra los intereses occidentales: se dedicaba al secuestro, pillaje y contrabando. Ahora, ofrecerá el pretexto perfecto a los nuevos conquistadores de Mali para militarizar el Sahel, cuyas sufridas gentes ya estaban luchando contra una hambruna de magnitud.

Bajo la fraudulenta excusa de “lucha contra el terrorismo”, la espectacular agresión militar de Francia, diseñada por el Pentágono, tiene objetivos más serios que vencer a cuatro integristas que cortan manos. Eso mismo hace la aliadísima Arabia Saudí y es lo que planean hacer los al-qaedistas que gracias a la OTAN gobiernan la “nueva y democrática Libia”. Decía Charles de Gaulle que ” Francia no tiene amigos, sólo tiene intereses”. Y es que el uranio de esta región abastece las 54 centrales nucleares del país galo, y China allí se presenta como un peligroso rival.

Estados Unidos, sus aliados europeos y China libran una dura batalla, aunque con distintas estrategias, para expandir su influencia por África y asegurarse el acceso a sus recursos y mercados. Esta nueva ronda de guerras se inicia cuando China pone los pies en la zona de influencia de potencias occidentales y la convierte en su “profundidad estratégica”.

Mali, después de Costa de Marfil, Sudán (Dtrás la partición de Sudán) y Libia (Libia: un negocio de guerra redondo) es el cuarto país africano invadido tras la creación en 2007 de AFRICOM, el Comando de Estados Unidos para África cuyo objetivo es contener la creciente presencia de China y ahogar las luchas de liberación de los pueblos africanos. Sus prácticas son similares las que Estados Unidos aplicaba a América Latina en la década de los 70 y 80: conspirar, secuestrar, torturar…

La ocupación militar, el regreso a la dimensión más siniestra del colonialismo, se debe sobre todo a la fragilidad de los gobiernos corruptos e incompetentes afines a Occidente. Así se garantizará el acceso duradero a los inmensos recursos naturales del continente. La “colonización blanda” que practica China es un nuevo enfoque que ofrece a dichos gobiernos irresistibles ventajas competitivas: su materia prima a cambio de donaciones, préstamos a bajo interés y la construcción de infraestructuras. Con éste método China se ha convertido, desde 2009, en el primer socio comercial de África.

En Malí operan una veintena de empresas chinas. En toda África están presentes cerca de un millón de sus ciudadanos, que hacen lo mismo que los occidentales, pero sin pegar tiros.

Ya el foro sobre Cooperación China-Africa (FOCAC), que se celebró en Beijing en el año 2000 y reunió a cincuenta jefes de Estado del continente, había puesto nervioso a Washington. Allí se acordaron contratos billonarios e inversiones para el progreso de las regiones deprimidas. Desde entonces, los prestamos que China ha ofrecido a África han sido mayores y con más ventajas que los del Banco Mundial, el FMI, Estados Unidos y Europa. Junto con los demás países llamados BRICS, Pekín planea crear un banco de desarrollo para el continente, cuestionando así las políticas del FMI y del Banco Mundial. ¿Lo hace con los billones de dólares de la deuda de Estados Unidos  que guarda en su caja?

Demasiados y vitales intereses para que puedan evitar un choque armado. China ha entrado en lo que fue la zona de influencia europea. Después de que Estados Unidos le obligara a marcharse de Irak, Sudán y Libia —sus proveedores de petróleo— y redujera sus compras del crudo iraní por las sanciones de la ONU, China ha convertido a África en su profundidad estratégica.

AFRICOM planea implantar un cuartel general central con sucursales por todo el continente, en las que las antiguas colonialistas, Francia, Gran Bretaña, Portugal y España, tendrán responsabilidad y beneficio, lo que contrasta con el hecho de que el gigante asiático carece de bases militares fuera de sus tierras. Mantener la hegemonía mundial cuesta: Estados Unidos elevó el presupuesto del Pentágono de 267.000 millones de dólares en 2000 a 708.200 millones en 2011.

Peligrosamente rico

En la década de los 90 Estados Unidos luchaba contra Francia en Congo, en una guerra proxy —delegada a las tribus y sin derramar la sangre del hombre blanco— para hacerse con sus diamantes, el coltán y el cobalto entre otros minerales estratégicos, y los 1.000 millones de dólares que su oro producía cada año. Por ello, masacraron a cientos de miles de congoleños. En 2008 la pesadilla de Estados Unidos tuvo rasgos asiáticos: China había firmado unos acuerdos con el presidente Joseph Kabila por el valor de 9.000 millones de dólares con el que pagaría carreteras, ferrocarriles, hospitales y presas a cambio de participar en el negocio de cobre y coltán, que es exportado a China para ser procesado.

Hoy, China importa 2 millones de barriles de petróleo al día de Sudán, Angola y Congo, el 30% de sus importaciones totales; también una cuarta parte del petróleo y las materias primas consumidas por Estados Unidos proceden de estos territorios.

En la última década China ha invertido 15.0000 millones dólares en África y se ha convertido en su primer socio comercial. Desde 2006 el comercio entre ambos se ha triplicado. Las compañías occidentales pierden contratos, y los mercados financieros, los créditos que los africanos solicitaban para conseguir fondos de las instituciones financieras

La alternativa que Pekín presenta es atractiva para los mandatarios africanos, que no para los ciudadanos que ven cómo se agotan sus materias primas, a cambio de tecnología y productos, a veces, con la calidad de todo a cien. Es una relación desequilibrada e insostenible, aunque no ha dañado la imagen de los asiáticos ni ha provocado sentimientos en su contra.

Asciende China y Estados Unidos sigue utilizando la inútil estrategia de la tensión, que sólo beneficia a uno de los principales pilares de su economía: la industria militar.

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AFRICOM: against China from Mali
A new face that demon chasing, Belmokhtar-Mokhtar, head of al Qaeda in the Islamic Maghreb-hidden in a strategic territory to conquer, Mali. Too much like the fable of “Bin Laden in Afghanistan”!
Interestingly, this “dangerous” group never attack Western interests: was involved in kidnapping, looting and smuggling. Now, the perfect excuse to offer the new conquerors of Mali to militarize the Sahel, whose people suffered and were fighting a famine of magnitude.
Under the fraudulent guise of “fighting terrorism”, the spectacular military aggression of France, designed by the Pentagon, has more serious goals to beat four fundamentalists who cut hands. That’s what makes the aliadísima Saudi Arabia and what they plan to do the al-Qaedist that govern because of NATO’s “new and democratic Libya.” Charles de Gaulle said that “France has no friends, only interests.” And is that uranium supplies in this region the 54 French nuclear plants in the country, and China there is presented as a dangerous rival.
United States, its European allies and China fought a tough battle, but with different strategies, to expand its influence in Africa and ensure their access to resources and markets. This new round of wars started when China set foot in the area of influence of Western powers and becomes its “strategic depth”.
Mali, after Ivory Coast, Sudan (Dtrás the partition of Sudan) and Libya (Libya: a business round war) is the fourth African country invaded in 2007 following the creation of AFRICOM, the U.S. command for Africa which aims is to contain the growing presence of China and stifle the liberation struggles of African peoples. Their practices are similar those applied to U.S. Latin America in the 70s and 80s: conspiracy, kidnapping, torturing …
The military occupation, the return to the more sinister dimension of colonialism, is mainly due to the fragility of corrupt and incompetent governments allied to the West. This will ensure long-term access to the vast natural resources of the continent. The “soft colonization” China is practicing a new approach that gives these governments compelling competitive advantages: its raw materials in exchange for donations, soft loans and infrastructure construction. With this method, China has, since 2009, in the first trading partner of Africa.
In Mali operate twenty Chinese companies. Across Africa are present more than a million of its citizens, who do the same as Westerners, but hit shots.
Since the forum on China-Africa Cooperation (FOCAC), held in Beijing in 2000 and brought together fifty heads of state on the continent, had unnerved Washington. There are billionaires and investment contracts agreed to progress in depressed regions. Since then, China has offered loans to Africa have been more and more advantages than the World Bank, the IMF, the U.S. and Europe. Along with the other BRICS countries called, Beijing plans to create a development bank for the continent, thereby challenging the policies of the IMF and World Bank. Do you do it with the billions of dollars of U.S. debt stored in your box?
Too many and vital interests so they can avoid an armed clash. China has entered what was the European hinterland. After the United States forced him to leave Iraq, Sudan and Libya, its oil suppliers, and reduce its purchases of Iranian crude by UN sanctions, China has turned to Africa as a strategic depth.
AFRICOM plans to implement a central headquarters with branches all over the continent, in which the former colonialists, France, Britain, Portugal and Spain, will have responsibility and benefit, which contrasts with the fact that the Asian giant has no military bases off their land. Maintain global hegemony cost: U.S. Pentagon budget rose from 267,000 million in 2000 to 708,200 million in 2011.
Dangerously rich
In the decade of the 90 United States fought against France in Congo, in a proxy war-delegated to the tribes and without spilling the blood of the white man to take control of their diamonds, coltan and cobalt among other strategic minerals, and 1,000 million dollars his gold produced each year. Therefore, massacred hundreds of thousands of Congolese. In 2008 the U.S. nightmare had Asian features: China had signed some agreements with President Joseph Kabila in the amount of 9,000 million would pay the roads, railways, hospitals and dams in exchange for participating in the business of copper and coltan, which is exported to China for processing.
Today, China imports two million barrels of oil a day from Sudan, Angola and Congo, 30% of its total imports, also a quarter of oil and raw materials consumed by the United States come from these territories.
In the past decade China has invested 15.0000 million in Africa and has become its largest trading partner. Since 2006, trade between the two has tripled. Western companies lose contracts, and financial markets, claims that Africans solicited for funds from financial institutions
Beijing presents the alternative is attractive to African leaders, not for citizens who see their raw materials are depleted, in exchange for technology and products, sometimes, with all the quality of a hundred. It is unbalanced and unsustainable relationship, although it has not damaged the image of Asians or has caused feelings against him.
China and the United States amounts still uses the strategy of tension useless, that only benefits one of the main pillars of its economy: the military industry.